En el poblado pobre, donde no había siquiera calefacción central en las casas
el muchacho encendío una hoguera
en el frío suelo...
y la lumbre llegó casi al cielo
y la luz se vió desde tan lejos
que los Reyes Magos de Oriente
encontraron el camino
aunque llovían suspiros en la nubes y además estaba nublado.
Por la mañana todos los niños recibieron sus juguetes
y a los ancianos del lugar les habían crecido alas en las espaldas,
...
La nube Misterioa recogió entonces su alma,
y la luz del Sol acarició a todos sus habitantes por la mañana.